Luego de casi un mes
de iniciado el estallido social que remeció los cimientos de la democracia
burguesa, el impulso que llevo a
millones de manifestantes a las calles de todo el país se apaga lentamente.
El movimiento que
comenzó con la audacia de los estudiantes secundarios llevo a las capaz medias
a sumarse exigiendo reivindicaciones casi históricas del movimiento social:
NO+AFP, salud digna, educación gratuita. Un movimiento totalmente espontaneo
convocado a través de las redes sociales.
Las protestas se
hicieron masivas y el gobierno de Piñera reprimió de manera brutal. Apelando a
la lógica del enemigo interno, declaro el estado de excepción sacando a los militares a la calle,
provocando temor en la población que no participaba del conflicto. A su vez los
sectores mas radicales hicieron frente a la policía y militares, aprovechando
el lumpen la oportunidad de saquear supermercados y comercios.
Estas acciones
dieron como resultado el alejamiento de la clase media (pequeña burguesía) de
las marchas dejando a los elementos más radicalizados adueñarse de las calles.
El nivel de
represión que dejo treinta muertos y cientos de mutilados hasta la fecha, pudo
transformar el estallido social en un movimiento insurreccional, pero debido a
la falta de una dirección revolucionaria termino en una escalada de violencia
caótica que le dio la razón al gobierno frente a la población en su política
represiva, más del 50% de la gente
estuvo a favor de los militares en las calles.
En este escenario
la Central Unica de Trabajadores dirigida en gran parte por el Partido
Comunista forma la Mesa de Unidad Social con la intención de tomar las riendas
del movimiento, llamando a diversas marchas, pero con menor convocatoria que
las espontaneas que llegaron a convocar a un millón doscientas mil
personas en la plaza Italia de
Santiago.
Junto con movilizar
a los trabajadores del sector público, Unidad Social levanta la Asamblea
Constituyente, reivindicación que apenas figuraba al comienzo de las
manifestaciones con la intención de darle una salida institucional al conflicto,
demanda que tomo cuerpo en la población llegando a convertirse en la principal
bandera de lucha.
El día 12 de
Noviembre Unidad Social llama a un paro general para exigir la Asamblea
Constituyente, la convocatoria que se expresó en grandes marchas por todo el
país, pero no tuvo eco en el gobierno.
Mientras tanto la
oposición en conjunto sin el Partido Comunista se reúne con Piñera para
encontrar una salida a la crisis, llegando al acuerdo unánime de llamar a una
Asamblea Constituyente, pero bajo
condiciones controladas, sin la participación directa del pueblo llamando a un
plebiscito en seis meses más donde las únicas opciones en la papeleta son:
aprobar la asamblea y elegir entre una convención constituyente (el parlamento)
o constituyente mixta compuesta por un porcentaje de parlamentarios y otros
elegidos dentro del sistema electoral actual.
Ninguna de estas
opciones representan el sentir del pueblo, una vez mas los
políticos-empresarios se apropian de las demandas populares y las mutilan a su
favor.
La posibilidad de
que este proceso retome el camino por cambios verdaderos solo será posible con
la unidad de la izquierda bajo un programa democrático profundo que incluya una
Asamblea Constituyente desde la base con delegados electos en asambleas
populares libres de la intervención del gobierno y de los partidos que lo
apoyan.
ORGANIZACIÓN COMUNISTA RECABARREN
15 de Noviembre de 2019