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viernes, 15 de noviembre de 2019

INFORME DE LA SITUACIÓN NACIONAL


Luego de  casi un mes de iniciado el estallido social que remeció los cimientos de la democracia burguesa, el impulso  que llevo a millones de manifestantes a las calles de todo el país se apaga lentamente.
    El movimiento que comenzó con la audacia de los estudiantes secundarios llevo a las capaz medias a sumarse exigiendo reivindicaciones casi históricas del movimiento social: NO+AFP, salud digna, educación gratuita. Un movimiento totalmente espontaneo convocado a través de las redes sociales.
    Las protestas se hicieron masivas y el gobierno de Piñera reprimió de manera brutal. Apelando a la lógica del enemigo interno, declaro el estado de excepción  sacando a los militares a la calle, provocando temor en la población que no participaba del conflicto. A su vez los sectores mas radicales hicieron frente a la policía y militares, aprovechando el lumpen la oportunidad de saquear supermercados y comercios.
    Estas acciones dieron como resultado el alejamiento de la clase media (pequeña burguesía) de las marchas dejando a los elementos más radicalizados adueñarse de las calles.
    El nivel de represión que dejo treinta muertos y cientos de mutilados hasta la fecha, pudo transformar el estallido social en un movimiento insurreccional, pero debido a la falta de una dirección revolucionaria termino en una escalada de violencia caótica que le dio la razón al gobierno frente a la población en su política represiva, más del 50% de la  gente estuvo a favor de los militares en las calles.
    En este escenario la Central Unica de Trabajadores dirigida en gran parte por el Partido Comunista forma la Mesa de Unidad Social con la intención de tomar las riendas del movimiento, llamando a diversas marchas, pero con menor convocatoria que las espontaneas que  llegaron  a convocar a un millón doscientas mil personas   en la plaza Italia de Santiago.
    Junto con movilizar a los trabajadores del sector público, Unidad Social levanta la Asamblea Constituyente, reivindicación que apenas figuraba al comienzo de las manifestaciones con la intención de darle una salida institucional al conflicto, demanda que tomo cuerpo en la población llegando a convertirse en la principal bandera de lucha.
    El día 12 de Noviembre Unidad Social llama a un paro general para exigir la Asamblea Constituyente, la convocatoria que se expresó en grandes marchas por todo el país, pero  no tuvo eco en el gobierno.
    Mientras tanto la oposición en conjunto sin el Partido Comunista se reúne con Piñera para encontrar una salida a la crisis, llegando al acuerdo unánime de llamar a una Asamblea Constituyente,  pero bajo condiciones controladas, sin la participación directa del pueblo llamando a un plebiscito en seis meses más donde las únicas opciones en la papeleta son: aprobar la asamblea y elegir entre una convención constituyente (el parlamento) o constituyente mixta compuesta por un porcentaje de parlamentarios y otros elegidos dentro del sistema electoral actual.
    Ninguna de estas opciones representan el sentir del pueblo, una vez mas los políticos-empresarios se apropian de las demandas populares y las mutilan a su favor.
    La posibilidad de que este proceso retome el camino por cambios verdaderos solo será posible con la unidad de la izquierda bajo un programa democrático profundo que incluya una Asamblea Constituyente desde la base con delegados electos en asambleas populares libres de la intervención del gobierno y de los partidos que lo apoyan.

                                                            DIRECCIÓN NACIONAL

                                       ORGANIZACIÓN COMUNISTA RECABARREN

                                                              15 de Noviembre de 2019









miércoles, 30 de octubre de 2019

UN RESULTADO ANUNCIADO


Han trascurrido 11 días desde el inicio del estallido popular exigiendo la renuncia de Sebastián Piñera y de todo su gabinete, protestas que alcanzaron su punto más alto el día Viernes 25 de octubre, a la que asistieron un millón doscientas mil personas, a la que después de una semana trata de integrase el partido comunista revisionista y la socialdemocracia con el objeto de dirigir el movimiento, pero no para movilizar al pueblo a tomarse La Moneda y expulsar a Piñera instalando un gobierno Provisorio de Salvación Nacional, por el contrario transformaron ésta en un evento de carácter familiar cuya consigna principal era la Paz y la Unidad Nacional, haciéndose eco de las consignas de la derecha que intentaba bajarle el perfil a las manifestaciones, criminalizándolas por los actos violentos de los primeros días en que la población estallo de ira y arraso con todo aquello que representaban los 30 años de frustración y pobreza.
   Las protestas continúan, el pueblo encuentra insuficientes las medidas anunciadas por Piñera y exige la renuncia de la totalidad de los ministros. La clase política que en los inicios estuvo muda, aterrorizada como las viejas cuicas del barrio alto, han sacado la voz llamando a la paz social, comprometiéndose la derecha y  la  Nueva Mayoría a trabajar en conjunto para legislar las propuestas del gobierno, quien levanto el Toque de Queda y el Estado de Emergencia e hizo un  cambio parcial de ministros como muestra de fe. Ministros que si bien muestran una cara joven y amable de la derecha tienen la misma escuela del fascista Chadwick.
   Por su parte el partido comunista revisionista y la socialdemocracia han movilizado a sus burócratas sindicales y dirigentes sociales para conformar la Mesa de Unidad Social que integran la CUT, No+AFP, Confech y otras organizaciones sociales y de trabajadores con el objeto de asumir la conducción del estallido, ya que según ellos nadie más puede hacerlo y así transformarse en el único interlocutor válido para el gobierno, al que exigen un dialogo inmediato.
   La estrategia de Unidad Social es llamar a un paro nacional de dos días como demostración de fuerza y así exigir el dialogo con el gobierno, emplazando a los empleadores a pronunciarse sobre una agenda de derechos laborales y de seguridad social para validarse  ante el pueblo movilizado como verdaderos representantes de sus intereses, levantando las demandas más significativas, llamando a formar asambleas donde se discutirán las demandas, pero guiadas por sus dirigentes y parlamentarios en una clara estrategia de desmovilización.
   Todas estas medidas suenan parecidas a las demandas del pueblo movilizado, pero están encausadas para que terminen en el congreso y se diluyan como todas las demandas anteriores y proponer algún bono para congraciarse con buena parte de la población, todo esto sin tocar el sistema neoliberal que es el origen del descontento del pueblo.
   Por su parte los dirigentes del empresariado hacen un llamado a sus asociados a meterse la mano al bolsillo y ser generosos con sus trabajadores, llegando al punto que Andrónico Luksic declara que ninguno de los trabajadores de Quiñenco, su empresa matriz, ganara menos de quinientos mil pesos mensuales, dejando fuera a todos los empleados de las empresas que prestan servicios como terceros.
   Todos esto anuncios solo buscan engañar al pueblo y hacerles creer que el gobierno, los políticos y los empresarios los han escuchado y tienen la voluntad de cambiar el país con un nuevo Pacto Social que como siempre los termina beneficiando solo a ellos.
   Gobierno, oposición, burocracia sindical, buscan salvar a toda costa el estado burgués y el sistema neoliberal, ninguno quiere perder su pedazo de la torta, a ninguno le conviene que el pueblo tome las riendas de su destino. Se han puesto de acuerdo, pero aun están preocupados , no saben si lograran su objetivo, la rabia y frustración no se borran de un plumazo. Mientras tanto cambian todo para cambiar nada.

viernes, 25 de mayo de 2018

EL GOBIERNO DE PIÑERA QUIERE AUMENTAR LA EXPLOTACIÓN AL PUEBLO

Una de las primeras medidas de gobierno que Piñera anuncio fue la restricción presupuestaria en unos 500 millones de dólares, rebaja de los presupuestos a los Ministerios de Salud, Educación, Trabajo y desarrollo social y Obras Publicas, buscando reducir los costos de  las  reformas del   gobierno anterior de la  Nueva Mayoría, principalmente con la reforma tributaria la que aumento el impuesto a pagar por las empresas  en
un 27% impuesto que quiere bajar al 25%, aumentando  los  impuestos  a  la  población  para  compensar  los menores ingresos al Fisco por la rebaja a hacer a los empresarios.
   La justificación   que  tiene Piñera  para  tales  medidas  retrogradas  es recuperar   el  nivel   productivo  que tenia el país en su gobierno anterior,  el cual  se fue  perdiendo  en  el  gobierno  de  Michel  Bachelet,
 lo que  permitirá tener mayores empleos, la paradoja es que  para  lograrlo  requiere  disminuir el  empleo público, dando lugar al nepotismo de los Ministros que  han  ocupados cargos  públicos con sus familiares, del cual tampoco estuvo ajeno Piñera que quiso darle la embajada de Argentina a su  hermano, mostrando con esto al grado que ha llegado la corrupción en el país.
   La política  económica  que  pretende  aplicar  el  gobierno  de derecha  de  Piñera  esta  encaminada  a intensificar la explotación de los trabajadores, que la burguesía obtenga la ganancia máxima,  que  significa pagar salarios de hambre, disminuir los beneficios sociales a la población de escasos recursos, entregados por los gobiernos reformistas de la Concertación, reducir al mínimo la presencia del Estado en la economía, entregándole toda la actividad productiva y de servicio al gran capital monopólico-financiero  que en estos años no invierte en el país, los capitales chilenos  se  invierten   en  el  extranjero,  internacionalizándose  la burguesía chilena.
   En estos 28 años de democracia burguesa (pos dictadura) la clase política chilena no ha hecho otra cosa que velar por los intereses del gran capital monopolico-financiero, las  reformas  de  la  Concertación  y  la entrega de bonos a la población, así como la participación del reformista partido comunista de Teillier en la institucionalidad burguesa, y su control de la  Central  Unitaria  de  Trabajadores  con  sus  sucios  manejos  propios de una mafia sindical, han mantenido  el   movimiento  sindical  desorganizados  e  inmovilizado, sin poder de respuesta a la explotación burguesa,  ha  envalentonado  a  ésta  la  que  a  sacado  su  lado  más  reaccionario con José Antonio Kast.
   Las movilizaciones de los estudiantes de 2010 pusieron las reivindicaciones de la clase media en el centro del quehacer político nacional, las que dieron  como  resultado  las  reformas   que  llevo  a  cabo  e  último gobierno de Michel Bachelet, en las cuales una vez  más  los trabajadores  salieron  perjudicados,  los  que pusieron   sus   esperanzas  en  el   Frente  Amplio  formado  principalmente  por  organizaciones  políticas constituidas por los dirigentes estudiantes de  esas  luchas,   dándole  su  apoyo  en  las  últimas  elecciones parlamentarias y presidencial. Pero el Frente Amplio ha resultado ser una Concertación más,  más  chica  y más   anticomunista  igualándose  algunos  sectores   de   ésta   a   JAK   con   sus   ataques   al   gobierno socialdemócrata de Venezuela.
   Es tarea urgente hacer prevalecer una corriente sindical clasista en la CUT, expulsando a los corrompidos
y a los burócatas sindicales, esclareciendole al proletariado el rol que  juegan  los  falsos  comunistas  como agentes de la burguesía en el movimiento sindical y la necesidad que tiene de contar con su  propio  partido político que le guie en su lucha contra el poder y el Estado Burgués.